Ford está diseñando agresivamente la asequibilidad en su próxima camioneta eléctrica, apuntando a un precio inicial de alrededor de $30,000 para 2027. No se trata solo de componentes más baratos; se trata de una revisión sistemática del diseño y la fabricación de los vehículos, priorizando la eficiencia hasta el más mínimo detalle. La camioneta se construirá sobre la nueva plataforma Universal Electric Vehicle de Ford, que promete un rendimiento comparable al de un EcoBoost Mustang y un espacio interior superior al de un Toyota RAV4.
La búsqueda de la eficiencia: “objetivos de recompensa”
El enfoque de Ford se centra en “objetivos de recompensa”, mejoras mensurables directamente relacionadas con el ahorro de costos de la batería y una mayor autonomía. La compañía está racionalizando la producción reduciendo radicalmente las piezas: el nuevo camión eléctrico utilizará sólo dos componentes estructurales en la parte delantera y trasera, en comparación con los 146 que se encuentran en el Maverick. Esto se logra utilizando unidifusión de aluminio, una novedad en Ford, minimizando la complejidad y, fundamentalmente, el costo.
Pequeños cambios, grandes ganancias
La aerodinámica es clave para maximizar la autonomía de los vehículos eléctricos y Ford está aprovechando cada oportunidad. Incluso los cambios menores tienen un impacto significativo: un aumento de 1 milímetro en la altura del techo agregaría $1,30 al costo de la batería o reduciría el alcance en 0,055 millas. En cambio, la línea del techo de la camioneta tiene una forma que dirige el flujo de aire suavemente sobre la caja.
Debajo, los orificios para pernos menos profundos reducen la resistencia y el camión dirige el flujo de aire desde los neumáticos delanteros hacia los traseros, “ocultándolos” efectivamente de la resistencia. Los espejos laterales son un 20% más pequeños, fusionando mecanismos de ajuste y plegado en una sola unidad, agregando 1,5 millas de alcance. Estas mejoras acumulativas le dan a la nueva camioneta una eficiencia aerodinámica un 15% mejor que cualquier otra camioneta actualmente a la venta.
Optimización de la batería y del sistema
El camión utilizará baterías prismáticas de fosfato de hierro y litio integradas en el subconjunto estructural del vehículo. Funcionará con un sistema de 400 voltios con un auxiliar de 48 voltios y Ford está desarrollando su propio ecosistema de carga eléctrica. Un nuevo diseño de placa de circuito consolida la detección térmica y de bajo voltaje en un solo componente, lo que reduce las piezas y el cableado.
La adopción de la arquitectura zonal reduce aún más el uso de unidades de control, lo que da como resultado un mazo de cables 4000 pies más corto que el del primer SUV eléctrico de Ford. Este nivel de integración no se trata sólo de reducir el peso o los materiales; se trata de hacer que la producción a escala de vehículos eléctricos sea más barata.
El precio de $30,000 sigue siendo ambicioso, pero el incesante enfoque de Ford en la eficiencia sugiere un compromiso serio con la asequibilidad.
La estrategia de Ford no se trata sólo de construir una camioneta eléctrica; se trata de redefinir cómo se fabrican los vehículos eléctricos para hacerlos accesibles a un mercado más amplio. El éxito de este enfoque dependerá de si estas ganancias incrementales se traducen en un precio verdaderamente competitivo cuando el camión se lance en 2027.
