Jefe de diseño de Mercedes-Benz sobre sus mayores éxitos y una marca perdida

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El jefe de diseño de Mercedes-Benz, Gorden Wagener, reflexiona sobre los proyectos que han definido su carrera, desde los innovadores concept cars hasta la evolución de modelos icónicos como la Clase S y el G-Wagen. Sus comentarios revelan las batallas internas, los riesgos creativos y los cambios estratégicos que dieron forma al diseño moderno de Mercedes. Wagener también admite un proyecto que no dio en el blanco: la línea inicial de vehículos eléctricos EQ.

La colaboración McLaren: el avance de un novato

Wagener recuerda uno de los primeros proyectos fundamentales: una colaboración con McLaren para un concept car para el salón del automóvil de Detroit de 1999. Asignado como diseñador junior, ganó el concurso interno, un testimonio de la voluntad de Mercedes de empoderar a los jóvenes talentos. El coche resultante, inspirado en la Fórmula 1 y los corredores Silver Arrow, sigue siendo sorprendente hoy en día, desafiando las expectativas con su forma exagerada pero atemporal. Este éxito inicial subrayó una lección clave: Mercedes valoraba la experimentación audaz incluso por parte de los recién llegados.

Redefiniendo la Clase S: Diseño sobre Ingeniería

La Clase S, el buque insignia de Mercedes, tiene una importancia inmensa para Wagener. Supervisó cuatro generaciones, priorizando la innovación basada en el diseño sobre los parámetros puramente basados ​​en la ingeniería. El cupé rediseñado ejemplifica este enfoque. Wagener presionó por una línea de techo más baja, vías más anchas y proporciones más agresivas, desafiando las convenciones para ofrecer un modelo verdaderamente emocional y distintivo. Esta decisión consolidó al cupé Clase S como un clásico moderno, generando más variaciones como las ediciones Cabriolet y Maybach. La conclusión clave: a veces, romper las reglas produce los resultados más icónicos.

El SLS AMG: abrazando el exceso

El SLS AMG, con sus características puertas de ala de gaviota, encarna la herencia de Mercedes de proporciones extremas y diseño audaz. Inicialmente, el equipo de diseño fue aún más lejos, exagerando las dimensiones antes de refinarlas para la producción. El mecanismo de ala de gaviota, una característica definitoria, representa un legado que sólo Mercedes podría ejecutar de manera creíble. Wagener señala la importancia de inspirarse en el pasado evitando la mera imitación, extrayendo en su lugar la esencia de diseños icónicos.

El G-Wagen: una evolución delicada

El rediseño del G-Wagen presentó un desafío único: modernizar un ícono de 40 años sin perder su encanto brutalista. Wagener describe un proceso largo en el que se desarrollaron debates internos sobre la preservación de la estética austera del original frente a la introducción de refinamientos contemporáneos. El director ejecutivo, Dieter Zetsche, cuestionó la dirección y la calificó de “como un autobús escolar”. Al final, el equipo encontró un equilibrio: actualizar la tecnología y al mismo tiempo conservar la silueta inconfundible del G-Wagen. La lección: incluso los cambios de diseño sutiles pueden afectar dramáticamente a un vehículo heredado.

El ecualizador: un paso en falso diseñado expresamente

Wagener admite que la línea inicial de vehículos eléctricos EQ destaca como una oportunidad perdida. Lanzado con la intención de crear una estética claramente futurista, el alejamiento radical del EQ de las proporciones tradicionales de Mercedes resultó divisivo. El diseño fue impulsado por la aerodinámica y el deseo de marcar una nueva era de la movilidad eléctrica. Sin embargo, Wagener ahora cree que priorizar la diferenciación del sistema de propulsión fue un error. El futuro del diseño de Mercedes, sostiene, radica en unificar los modelos eléctricos y de combustión bajo una única identidad de marca. El cambio reconoce que en el lujo, el reconocimiento de la marca triunfa sobre la distinción tecnológica.

El futuro: una visión unificada

Wagener concluye que la industria está avanzando hacia un lenguaje de diseño más cohesivo en el que el tren motriz ya no dicta la estética. Mercedes adoptará una identidad de marca unificada, brindando el estatus y la proporción que esperan los clientes, independientemente de si el automóvil funciona con gasolina o electricidad. El radicalismo inicial del EQ parece ahora un desvío innecesario. En última instancia, la marca, no la tecnología, es lo que vende un vehículo de lujo.