El activista local Ben Thornbury de Malmesbury, Wiltshire, ha ganado notoriedad por sus métodos poco convencionales para presionar al ayuntamiento para que arregle las carreteras abandonadas. En los últimos dos años, Thornbury ha realizado acrobacias públicas cada vez más extrañas –incluido golf en baches, pesca en baches e incluso desayunar cereal debido a daños en la carretera– para llamar la atención sobre el deterioro de la infraestructura local.
Desde Crazy Golf hasta Breakfast Bowls
El activismo de Thornbury comenzó en 2023, cuando creó un campo de minigolf improvisado utilizando baches en la calle principal de Malmesbury. En unas semanas, el ayuntamiento repavimentó toda la carretera. Animado por este éxito, repitió el truco en otra calle, seguido de “pesca en baches” cerca de la histórica abadía de la ciudad. En julio de 2024, Thornbury llevó su campaña a un nuevo nivel al comer públicamente Weetabix de un bache en el pueblo cercano de Somerford Keynes. Más recientemente, en agosto, pintó baches con cruces de San Jorge.
“No volveré a hacer el de Weetabix; la leche y la grava no son muy agradables”, admite Thornbury, pero reconoce que sus acrobacias parecen dar resultados.
Respuesta del Consejo e impacto más amplio
El Consejo de Wiltshire niega que las acciones de Thornbury hayan influido directamente en las decisiones de reparación. El líder del consejo, Ian Thorn, insiste en que las mejoras viales se han planificado durante años y se basan en fondos asignados, no en protestas. Señala una disminución del 44% en los baches reportados en el primer semestre de 2024 como prueba de que el consejo está avanzando.
A pesar de la negación oficial, los esfuerzos de Thornbury han llamado la atención de otras autoridades locales. Joe Harris, miembro del gabinete de carreteras de Gloucestershire, lo invitó a Cirencester para compartir técnicas de reparación de carreteras. Mientras tanto, ciudades de todo el Reino Unido se han puesto en contacto con Thornbury para dar a conocer sus propios problemas de baches.
Una voz creciente para el mantenimiento de carreteras
Los métodos inusuales de Thornbury claramente han resonado tanto entre los automovilistas frustrados como entre los funcionarios locales. Si bien sus acrobacias pueden no ser convencionales, han forzado una conversación sobre el mantenimiento de carreteras y la responsabilidad. Se ha convertido en un defensor improbable, demostrando que incluso las tácticas más absurdas a veces pueden producir resultados tangibles.
La historia pone de relieve una creciente frustración por el deterioro de la infraestructura en el Reino Unido. El éxito de Thornbury sugiere que puede ser necesaria una acción directa, incluso disruptiva, para obligar a los gobiernos locales a priorizar las reparaciones de carreteras.
