China impone normas más estrictas de durabilidad de los automóviles para frenar los lanzamientos apresurados

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China está endureciendo significativamente las regulaciones sobre el lanzamiento de automóviles nuevos, exigiendo pruebas de durabilidad más exhaustivas antes de que los vehículos lleguen al mercado. La medida responde a las crecientes preocupaciones de que algunos fabricantes de automóviles se estuvieran saltando pasos cruciales de investigación y desarrollo para obtener una ventaja competitiva, comprometiendo potencialmente la seguridad y la calidad a largo plazo.

Nuevas regulaciones y requisitos de prueba

A partir de enero de 2027, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) exigirá que todos los vehículos de gasolina y diésel demuestren una durabilidad superior a los 30.000 kilómetros. Los coches eléctricos, híbridos enchufables y de pila de combustible (“vehículos de nueva energía”) deberán demostrar una durabilidad de al menos 15.000 kilómetros. Este es un aumento sustancial con respecto a los estándares anteriores, que permitieron a algunos fabricantes eludir o acortar las pruebas en condiciones duras como temperaturas extremas y grandes altitudes.

Por qué esto es importante

El cambio se produce cuando los fabricantes de automóviles chinos ampliaron rápidamente sus líneas de modelos, superando en ocasiones a las marcas internacionales establecidas en términos de características y asequibilidad. Sin embargo, los críticos sugieren que este crecimiento se logró en parte mediante una reducción de la inversión en I+D, lo que potencialmente dejó a los consumidores expuestos a vehículos no probados.

Las nuevas normas podrían prolongar la vida útil de los automóviles chinos y reducir el número de modelos comercializados.

Las acciones del MIIT señalan un claro cambio de prioridad hacia la calidad y la fiabilidad. Las regulaciones también impondrán una verificación más estricta de las capacidades de I+D y mejorarán los controles de seguridad del software automotriz. Esta medida podría dar una ventaja a las marcas japonesas, europeas y estadounidenses, que tradicionalmente invierten más en el desarrollo de productos.

Posibles consecuencias

Si bien se espera que los nuevos estándares mejoren la confianza del consumidor, también pueden conducir a precios más altos de los automóviles a medida que los fabricantes se ajusten a mayores costos de prueba. Las regulaciones podrían ralentizar el ritmo de lanzamiento de nuevos modelos, pero en última instancia apuntan a crear un mercado automotriz más sostenible y confiable en China.

El impacto a largo plazo dependerá de la eficacia con la que se apliquen las regulaciones y de si los fabricantes de automóviles se adaptan invirtiendo en procedimientos de prueba más rigurosos.