Automóviles chinos en Estados Unidos: ¿La asequibilidad prevalecerá sobre las preocupaciones?

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El mercado automovilístico estadounidense está cambiando. Los precios de los automóviles nuevos se están disparando: la transacción promedio se acerca ahora a los 50.000 dólares, y las opciones asequibles están desapareciendo. Esto crea una brecha cada vez mayor que los fabricantes de automóviles chinos están preparados para llenar. Si bien persisten los obstáculos políticos y el escepticismo de los consumidores, la creciente demanda de vehículos más baratos es innegable.

El problema de los precios en el mercado estadounidense

Durante años, los precios de los automóviles han aumentado constantemente, mientras que los modelos básicos han desaparecido. Los estadounidenses ahora dependen de camionetas y SUV costosos, lo que a menudo extiende los pagos a lo largo de plazos de préstamos prolongados. Esta tendencia insostenible está obligando a los compradores a reconsiderar sus opciones. La perspectiva de un automóvil nuevo por menos de $20,000 para 2026 se está desvaneciendo rápidamente.

Planes de expansión americana de Geely

Geely, el conglomerado automovilístico chino detrás de Volvo, Polestar y Lotus, se está preparando para ingresar al mercado estadounidense con sus marcas Zeekr y Lynk & Co. Su estrategia pasa por construir vehículos en la planta de Volvo en Carolina del Sur, diseñados específicamente para los consumidores estadounidenses. Geely cree que puede ofrecer una alternativa convincente en el segmento “asequible, premium y de lujo”.

A pesar de la planificación en una etapa inicial, el Jefe de Comunicaciones Globales de Geely, Ash Sutcliffe, afirma que están evaluando activamente el mercado estadounidense y anticipan una estrategia más clara en los próximos años.

Obstáculos políticos y aranceles

El camino no está claro. La administración Biden ha impuesto prohibiciones al software y hardware de vehículos chinos, que entrarán en vigor entre 2027 y 2029, bloqueando efectivamente las importaciones directas. El expresidente Trump ha amenazado con aranceles aún más altos (del 100% al 200%) a menos que los fabricantes de automóviles chinos construyan plantas en Estados Unidos y contraten trabajadores estadounidenses. Esta presión política subraya las complejas fuerzas geopolíticas en juego.

La postura de Trump sugiere una aceptación condicional: las empresas chinas pueden fabricar en Estados Unidos, pero las importaciones directas se verán fuertemente penalizadas.

Creciente aceptación del consumidor

A pesar de las preocupaciones, la confianza de los consumidores está cambiando. Un estudio de AutoPacific de 2025 reveló que más de la mitad de los estadounidenses considerarían comprar un automóvil chino, un aumento del 10% respecto al año anterior. El conocimiento de marcas como Huawei, Xiaomi y BYD también ha aumentado considerablemente.

Otro estudio realizado por Dave Cantin Group encontró que el 40% de los estadounidenses consideraría comprar un vehículo chino y el 75% de los concesionarios espera venderlo dentro de un año. ¿El factor determinante? Asequibilidad.

La ventaja del costo

Los fabricantes de automóviles chinos se destacan por ofrecer vehículos con muchas funciones a precios más bajos. Por ejemplo, el Geome EV de Geely cuesta alrededor de $9,800 en China, mientras que su sedán Emgrand cuesta alrededor de $6,800. El SUV 02 de Lynk & Co tiene un precio de entre 18.600 y 19.000 dólares. Si Geely puede replicar estos precios en EE. UU. (evitando aranceles y aprovechando la fabricación estadounidense) podría alterar el mercado.

Sin embargo, los estadounidenses pueden preferir los SUV a los vehículos eléctricos más pequeños, pero la diferencia de precio aún podría ser sustancial.

Persisten las preocupaciones de seguridad

Los datos y la seguridad siguen siendo las principales preocupaciones de los consumidores estadounidenses. Si bien las preocupaciones han disminuido del 80% en 2024 al 77% en 2025, persisten. Abordar estas preocupaciones será fundamental para que los fabricantes de automóviles chinos se ganen la confianza.

En última instancia, el éxito de los vehículos chinos en Estados Unidos depende de su asequibilidad. Si pueden ofrecer valor sin sacrificar la calidad o la seguridad, los estadounidenses pueden estar dispuestos a examinarlos seriamente.

La pregunta no es si los autos chinos ingresarán al mercado estadounidense, sino cómo y cuándo la asequibilidad superará la resistencia política y de los consumidores.