Un reciente accidente nocturno que involucró a un SUV eléctrico Lynk & Co Z20 obligó al fabricante de automóviles a implementar una actualización de software inalámbrica (OTA) de emergencia, lo que demuestra las crecientes implicaciones de seguridad de los sistemas de vehículos controlados por voz. El incidente, informado por el medio de comunicación chino Sohu, ocurrió cuando un conductor desactivó involuntariamente los faros del vehículo mediante un comando de voz mientras conducía por una autopista.
El conductor intentó apagar una luz interior mediante el control por voz, pero el sistema apagó las luces exteriores. Los repetidos intentos de reactivar las luces mediante comandos de voz fracasaron antes de que el vehículo chocara con una barandilla. El incidente pone de relieve cómo el complejo software de cabina se ha vuelto crítico para la seguridad en el mercado de vehículos eléctricos en rápida expansión de China.
El 26 de febrero de 2026, el subdirector general de ventas de Lynk & Co, Mu Jun, se disculpó en Weibo y confirmó que el problema se resolvió con una actualización de OTA. La actualización restringe la capacidad de desactivar los faros mediante comandos de voz mientras el vehículo está en movimiento, requiriendo en su lugar control manual.
El Lynk & Co Z20 es un SUV compacto que mide 4.460 mm de largo, 1.845 mm de ancho y 1.573 mm de alto con una distancia entre ejes de 2.755 mm. Compite directamente con modelos populares como BYD Yuan Plus, Aion Y Plus y Smart #1 en el competitivo rango de precios de China de 110.000 a 150.000 yuanes (aproximadamente entre 15.290 y 21.000 dólares). El vehículo utiliza la arquitectura SEA de Geely y cuenta con una batería de 61 kWh que ofrece una autonomía CLTC de alrededor de 530 km, con capacidades de carga rápida de 15 minutos del 10% al 80%.
Este incidente subraya la importancia de una gobernanza sólida del software en la industria automotriz. Las marcas deben priorizar la seguridad y la confiabilidad en las actualizaciones OTA para mantener la confianza del consumidor y evitar errores peligrosos.
La velocidad de la respuesta de Lynk & Co resalta cuán crítica es ahora la supervisión del software para la percepción y la seguridad de la marca. El incidente sirve como claro recordatorio de que incluso fallos de software aparentemente menores pueden tener graves consecuencias en el mundo real, especialmente en vehículos con interfaces digitales cada vez más complejas.
