El pánico por el combustible se apodera de Victoria y Nueva Gales del Sur: las estaciones se agotan en medio de preocupaciones por el suministro global

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Victoria enfrenta una importante escasez de combustible, con más de 100 estaciones de servicio reportando tanques de gasolina vacíos y otras 83 sin diésel. Los funcionarios atribuyen la crisis, que refleja las interrupciones ya observadas en Nueva Gales del Sur, a las compras de pánico a pesar de las garantías de que las líneas de suministro permanecen abiertas.

La raíz del problema: ¿pánico, no escasez?

La ministra de Energía de Victoria, Lily D’Ambrosio, insiste en que el combustible sigue llegando al país y que los apagones se deben al miedo de los consumidores y no a un déficit genuino. Esto concuerda con las declaraciones del ministro federal de Cambio Climático y Energía, Chris Bowen, quien ayer también minimizó la amenaza de una escasez generalizada.

Sin embargo, la realidad sobre el terreno pinta un panorama diferente. La demanda en las áreas afectadas se ha disparado entre un 300% y un 400%, y tanto las estaciones regionales como metropolitanas experimentaron bombas vacías. Este aumento sugiere que ni siquiera las garantías oficiales son suficientes para calmar la ansiedad pública.

Aumento de precios y riesgos en la cadena de suministro

La escasez de combustible ya está impactando los precios, y algunas regiones reportan costos de diésel de hasta $3 por litro. Esto no es simplemente un inconveniente; amenaza el transporte de bienes esenciales, incluidos productos frescos, lo que podría provocar más interrupciones en las cadenas de suministro de los supermercados.

Respuesta del gobierno y existencias restantes

La semana pasada, el primer ministro Anthony Albanese instó a los australianos a evitar las compras de pánico y pidió responsabilidad colectiva. Sin embargo, la escasez actual demuestra que muchos automovilistas ignoraron este llamamiento.

Los datos federales muestran que las reservas de combustible del país actualmente son de 38 días, y los funcionarios han ajustado los requisitos de calidad del combustible para compensar la cancelación de seis envíos entrantes. A pesar de estas medidas, la situación pone de relieve la vulnerabilidad del suministro de combustible de Australia frente a la inestabilidad global. Si bien el racionamiento aún no está sobre la mesa, los funcionarios reconocen que los “aumentos” en el suministro son inevitables.

La situación actual pone de relieve la fragilidad de las cadenas de suministro y el rápido impacto de los acontecimientos globales en las economías locales. Ya sea impulsado por una escasez genuina o por el pánico de los consumidores, el resultado sigue siendo el mismo: tanques vacíos y precios en aumento.