China impone normas más estrictas de durabilidad de los automóviles para frenar los lanzamientos apresurados

15

China está endureciendo significativamente las regulaciones sobre el lanzamiento de automóviles nuevos, exigiendo pruebas de durabilidad más exhaustivas antes de que los vehículos lleguen al mercado. La medida responde a las crecientes preocupaciones de que algunos fabricantes de automóviles se estuvieran saltando pasos cruciales de investigación y desarrollo para obtener una ventaja competitiva, comprometiendo potencialmente la seguridad y la calidad a largo plazo.

Nuevas regulaciones y requisitos de prueba

A partir de enero de 2027, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) exigirá que todos los vehículos de gasolina y diésel demuestren una durabilidad superior a los 30.000 kilómetros. Los coches eléctricos, híbridos enchufables y de pila de combustible (“vehículos de nueva energía”) deberán demostrar una durabilidad de al menos 15.000 kilómetros. Este es un aumento sustancial con respecto a los estándares anteriores, que permitieron a algunos fabricantes eludir o acortar las pruebas en condiciones duras como temperaturas extremas y grandes altitudes.

Por qué esto es importante

El cambio se produce cuando los fabricantes de automóviles chinos ampliaron rápidamente sus líneas de modelos, superando en ocasiones a las marcas internacionales establecidas en términos de características y asequibilidad. Sin embargo, los críticos sugieren que este crecimiento se logró en parte mediante una reducción de la inversión en I+D, lo que potencialmente dejó a los consumidores expuestos a vehículos no probados.

Las nuevas normas podrían prolongar la vida útil de los automóviles chinos y reducir el número de modelos comercializados.

Las acciones del MIIT señalan un claro cambio de prioridad hacia la calidad y la fiabilidad. Las regulaciones también impondrán una verificación más estricta de las capacidades de I+D y mejorarán los controles de seguridad del software automotriz. Esta medida podría dar una ventaja a las marcas japonesas, europeas y estadounidenses, que tradicionalmente invierten más en el desarrollo de productos.

Posibles consecuencias

Si bien se espera que los nuevos estándares mejoren la confianza del consumidor, también pueden conducir a precios más altos de los automóviles a medida que los fabricantes se ajusten a mayores costos de prueba. Las regulaciones podrían ralentizar el ritmo de lanzamiento de nuevos modelos, pero en última instancia apuntan a crear un mercado automotriz más sostenible y confiable en China.

El impacto a largo plazo dependerá de la eficacia con la que se apliquen las regulaciones y de si los fabricantes de automóviles se adaptan invirtiendo en procedimientos de prueba más rigurosos.