El Citroën Ami se está convirtiendo rápidamente en un elemento básico en las calles de las ciudades europeas. Es pequeño, eléctrico y no necesita una licencia de conducir completa para operarlo. Pero hay un problema. El Ami, como todos los vehículos de su categoría específica, conlleva limitaciones estructurales inherentes en materia de seguridad. La protección de los ocupantes está restringida por lo que es esencialmente equipo básico.
No es un coche en el sentido tradicional.
Las lagunas en la homologación limitan las características de seguridad
El Citroën Ami está homologado como quadricycle léger (cuatriciclo ligero). Esta clasificación le permite eludir muchas de las estrictas normas de seguridad impuestas a los vehículos de pasajeros convencionales. El resultado es un vehículo que carece de bolsas de aire. También carece de sistemas avanzados de asistencia al conductor.
El chasis es increíblemente ligero. Esto es necesario para mantener bajo el peso total y mantener la eficiencia y el alcance del motor pequeño. No se pueden integrar estructuras robustas de refuerzo de la carrocería en un marco tan liviano sin destruir el rendimiento y la autonomía del vehículo.
En pocas palabras: la estructura es demasiado débil.
En caso de accidente, los ocupantes de un vehículo como el Ami están mucho más expuestos a sufrir lesiones graves. Esto es especialmente cierto durante impactos frontales o laterales.
Los resultados de las pruebas de choque revelan el peligro
Una prueba de choque realizada por el programa alemán Auto Mobil, en colaboración con Dekra, puso al descubierto estas vulnerabilidades. Las imágenes son crudas. Destaca los límites de los vehículos “coche sin carnet” como el Citroën Ami.
Incluso a baja velocidad, las consecuencias de una colisión pueden ser mucho más graves que dentro de un coche urbano estándar. El microvehículo absorbe el impacto de una manera que un hatchback convencional simplemente no lo hace.
Incluso a baja velocidad, las consecuencias de una colisión pueden ser mucho más graves que dentro de un coche urbano estándar.
Microvehículos: un peligro subestimado
¿Este reportaje pretende prohibir por completo al Ami? No. Pero exige un cambio en la forma de ver la máquina. Es imprescindible utilizar el Ami como lo que realmente es: un dispositivo de movilidad urbana limitada. Está diseñado para viajes cortos en entornos de bajo riesgo.
Es más seguro que andar en motocicleta o scooter. Pero ofrece mucha menos protección que un automóvil convencional.
La popularidad de estos microvehículos no debería ocultar su fragilidad estructural. Esto no es un defecto de fabricación. Es un compromiso dictado por el reglamento. Las leyes que le permiten conducir sin una licencia completa son las mismas leyes que impiden que estos automóviles tengan zonas de deformación.
El informe de Auto Mobil demuestra que el Ami no es un caso aislado. El segundo modelo probado, el Aixam, arrojó resultados casi idénticos. Las debilidades estructurales son sistémicas para la clase.
La conciencia es la única mitigación.
Necesita ajustar su comportamiento de conducción. Debes ajustar tus expectativas. Cuando el acero y el plástico ceden, no hay respaldo.
