El cambio estratégico de Ford: por qué abandonar los automóviles pone en riesgo las ventas futuras

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La decisión de Ford de priorizar las camionetas y los vehículos comerciales sobre los turismos tradicionales (específicamente el Mondeo, el Fiesta y el Focus) está demostrando ser una apuesta de alto riesgo con consecuencias potencialmente graves para su participación de mercado. Si bien la empresa persigue segmentos de mayor margen, está alienando una importante base de clientes y entregando oportunidades a los competidores.

La era Hackett y el cambio de estrategia

Las raíces de este cambio se remontan al mandato de Jim Hackett, quien asumió el cargo de director ejecutivo en 2017 a pesar de su limitada experiencia en la industria automotriz. Su liderazgo vio a Ford duplicar su apuesta por las camionetas, furgonetas y SUV mientras eliminaba progresivamente los modelos de automóviles populares. El Mondeo dejó de fabricarse en 2022, seguido del Fiesta en 2023 y, finalmente, el Focus dejó de producirse a principios de este año.

Esta medida, si bien está impulsada financieramente, ha tenido un costo claro: Ford ha perdido su posición como el fabricante de automóviles más vendido en el Reino Unido, ya que los clientes que antes preferían estos modelos ahora están recurriendo a marcas rivales que todavía ofrecen vehículos comparables.

Las consecuencias del enfoque limitado

La decisión de abandonar las principales líneas de automóviles no se trata sólo de pérdida de ventas; es un cambio fundamental en la identidad de Ford. El Fiesta y el Focus, en particular, fueron actores clave en el mercado europeo, compitiendo directamente con vendedores fuertes como el VW Polo y el Golf. Su ausencia crea un vacío que los competidores están llenando rápidamente.

El mercado no espera a que las empresas decidan lo que quiere. Si Ford no proporciona los automóviles que los clientes demandan, simplemente se los comprarán a otra persona.

La respuesta tardía de Ford al creciente descontento (con una prometida actualización de su estrategia de automóviles de pasajeros retrasada hasta 2026) solo exacerba el problema. Esta falta de acción inmediata deja a los clientes con pocas opciones y alimenta aún más la deserción hacia marcas competidoras.

El futuro: ¿camiones, vehículos eléctricos o asociaciones estratégicas?

Ford ahora enfrenta una encrucijada crítica. Su tendencia actual de apostar fuertemente por los camiones y vehículos comerciales la deja expuesta a las fluctuaciones del mercado y dependiente de una base de consumidores más estrecha. Un giro a gran escala hacia los vehículos eléctricos es otra opción, pero requiere una inversión sustancial y enfrenta su propio conjunto de desafíos.

Mientras tanto, colaboraciones potenciales (como los vínculos tecnológicos con Volkswagen vistos en el Salón del Automóvil de Shanghai) ofrecen un posible camino a seguir, pero también implican ceder el control sobre líneas de productos clave.

La trayectoria actual de la empresa es insostenible. A menos que Ford reconsidere su agresivo abandono de los automóviles de pasajeros o se comprometa con una transición rápida y efectiva a alternativas eléctricas, corre el riesgo de una mayor erosión de su participación de mercado y una pérdida permanente de la lealtad de sus clientes.